El Lujo o Los Caprichos
www.everlasting-star.net/ artwork.phpEn una reunión de amigos hace unos días atrás, surgió una conversación acerca del lujo, a propósito de un comentario acerca de la asociación de marcas de lujo en el mundo.
Por alguna de esas razones profundamente internas, que siempre me conducen a pensar otra cosa, yo sostuve que el lujo era un capricho, en contraposición aparente a la postura de todos los demás, de que el lujo era un evento de disfrute personal superlativo, para el cual el costo no es un “must”.
Todo esto si es que yo entendí bien y no estoy falseando los argumentos de mis amigos, los que intentare reconstruir en la medida de que mi memoria no me traicione mas allá de lo deseado.
El argumento de la mayoría, partía de suponerse en situaciones cotidianas para así poder entender porque algunas podían ser consideradas como un lujo. Un paisaje infartante, la mirada de nuestros hijos, una copa de vino junto a alguien amado, etc.
Y ahora que lo reconstruyo, comprendo que las situaciones no tienen que ver con el lujo, sino que están relacionadas con el disfrute.
Según yo veo, el lujo es una cuestión relacionada a la manufactura de objetos de un artesanato superlativo; a la posibilidad de poseerlos en primer lugar, y a su disfrute con un altísimo grado de conciencia en segundo lugar. Todo esto esta a su ves, desde mi perspectiva, mas relacionado con el hedonismo, que con emociones arbitrariamente llamadas nobles.
Así entonces cuando yo suponía que el lujo era un capricho, el razonamiento que no logre explicitar con claridad fue que: a no mediar un capricho, mas publicitario y político que funcional, que pide transformar el barco mercante Fenicio, o Egipcio en un palacio para que el rey pudiera recibir a sus iguales e impresionarlos... bueno, sin este capricho, los objetos de lujo no serian posibles.
O que sin mediar el capricho de transformar la esencia de flores en un arte de pericia exquisita para elaborar perfumes, para conquistar con ellos a la mujer o el hombre que nos produce insomnio, sin este acto de puro capricho, los productos de lujo no serian posibles.
Lo que todo articulo de lujo tiene en común en su génesis, es una decisión extra utilitaria que obliga a la producción de un producto que sea capas de ir al extremo de la exquisitez y de la buena manufactura. De manera tal que se transforme en un paradigma de la excelencia.
Según pienso, el primer impulso que traspasa lo meramente utilitario y lo convierte en un artesanato supremo cuando su funcionalidad no lo requiere, es el capricho, o empecinamiento de que algo puede ser mejor, mas bello, o mas refinado. Y su posesión o disfrute, implica necesariamente una vuelta de tuerca al hedonismo mas puro.
Se puede afirmar sin lugar a dudas que la vida es perfectamente posible y feliz sin artículos de lujo. Pero también es igualmente posible afirmar sin temor a equivocarse que sin los artículos de lujo, o privados de su posesión y disfrute, la vida seria mucho mas aburrida.
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