
flame nebula en la constelacion de OrionYo ando buscando siempre, el punto en donde la yema de los dedos puja por romper la membrana que contiene la expansión. Ese lugar donde se ha puesto todo el esfuerzo por expandir el horizonte que el hombre es capas de producir con su mente y con su tenacidad.
Eso es el borde, el lugar que se ajusta permanentemente según la presión de quienes proponen nuevas formas de conocer.
Y aunque parezca algo presuntuoso, eso es en verdad lo que me interesa, lo que capta toda mi atención y mi tiempo.
Por alguna razón producto de mi (de)formación académica, he puesto los énfasis en hurgar en aquellos temas que generalmente molestan a las personas cuando son cuestionados para redefinirse. A saber, la fe, la ciencia, la belleza, el arte y los antojos. Pero ciertamente debo confesar que de todas estas ultimas temáticas se muy poco, y estoy seguro de no saber todas las respuestas, aunque por lo menos, si tengo ganas de hacerme todas las preguntas.
La humanidad ha vivido bajo el alero de Dios desde el inicio de los tiempos, asignándole capacidades divinas en cualquiera de sus múltiples formas, quizás por la necesidad de una entidad patrona que rigiera los destinos incomprensibles del mundo y de las vidas aleatorias que en el habitan. Alguien capas de ejercer un control omnipresente y todopoderoso en quien descansar cuando los problemas se vuelven incontrolables para la comprensión limitada de los seres humanos. Alguien que castigue y perdone, alguien que cree y destruya sin el remordimiento de una decisión mal tomada a escala humana.
Sin importar la razón que cada raza, o cultura haya tenido al definir el perfil de sus dioses, lo cierto es que en varias de ellas existe una asociación con el verbo, cosa que me ha dado mucho que pensar.
Los Dioses hablaron por la boca de sus elegidos. Otros nos enseñaron la escritura, y todos decidieron perpetuarse en los ritos de adoración de transmisión verbal, oral y escrita.
Es cierto que no todas las religiones tienen asociadas estas características, pero si las mas importantes en el occidente de los últimos 4000 años.
El verbo, la palabra, la escritura.
En el principio era el verbo, y el verbo era Dios – dice la Biblia Cristiana –
El Sefer Yetzirah dice que Dios creo el mundo con 32 senderos.
Los 32 senderos están compuestos por 10 sefirot Divinas que actúan como canales creativos y concientes de creación, y las 22 letras del alfabeto hebreo, con los cuales Di-s creó el mundo con palabras.
Y puesto que la creación esta echa de palabras que al ser nombradas crean el mundo, cabe pensar que si las palabras son palabras humanas, entonces todo lo que es creado con palabras lo es.
Cuando el hombre adquiere poco a poco el lenguaje (no lo adquiere de golpe), comienza a comunicarse y a nombrar el mundo. Si la rosa tuviera otro nombre aun su perfume nos deleitaría de igual forma- reflexiona Shakespeare por boca de Romeo –
Pero el lenguaje es un consenso, el Mundo es creado por consenso, como los Dioses son divinidades creadas por consenso. Por consenso son creados, y por consenso desaparecen.
Language is a virus -dice Lory Anderson en una canción- Se transmite, se contagia, y muta permanentemente. Como Dios a mutado junto al hombre con el paso de los tiempos
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