imagen por MagritteDespués del best seller
El Código da Vinci, después de la película del mismo nombre, después de analizar nuestra parcela de fe, o nuestra constitución mística, que es lo que va quedando a flote de la espiritualidad que cada uno mantiene y alimenta en formas misteriosas?
Por ahora solo puedo hablar por mi mismo, porque en esto de la espiritualidad no se puede generalizar.
Lo que yo he ido desarrollando con los años, es una amalgama compleja y entrecruzada de informaciones históricas, de tratados místicos, de aportaciones científicas, y de opiniones personales, que me permiten al final del día tener cierta comodidad mental a la hora de entender el mundo y a mi mismo.
Yo siempre he sido algo escéptico respecto de las cuestiones de la fe, y por lo general no me convierto en discípulo de nada, o no lo hago sin estar plenamente convencido, cosa que hasta ahora no me a ocurrido.
Es por esta razón que últimamente me he basado en los documentos históricos que nos han entregado los mas recientes descubrimientos arqueológicos (traducción de los
Rollos del Mar Muerto) que revelan aristas impensadas de la historia de la fe en occidente, y a ciertas afirmaciones que se hacen desde el campo de la biología molecular (
Varela,
Maturana), como a las demostraciones de la física teórica sobre la constitución del universo
(Hawking), y cuestiones como el principio de incertidumbre que se explican a través de la mecánica cuántica
(Plank).
Yo creo efectivamente que “estamos hechos de polvo de estrellas”, en otras palabras, que gracias a la explosión y/o expulsión desde el crisol estelar, donde se producen los elementos que conforman nuestra química, es posible que existamos sobre este mundo.
Después de eso, la química y la evolución biológica nos han puesto en este lugar de la evolución, desde donde podemos plantear interrogantes sobre quienes somos, de donde venimos, o si tenemos un propósito.
En palabras de un personaje de la serie de ciencia ficción
Babylon 5, somos nada mas ni nada menos que: “el universo, desesperadamente tratando de explicarse a si mismo”.
Debo decir que esto no es una nueva clase de misticismo científico, sino la forma en que he podido responder las preguntas que otras personas responden con la fe, o el misticismo esotérico, chamanico, o metafísico.
Pero aun me hago preguntas por el espíritu que nos anima, por las cosas que no tienen una explicación definitiva, como la intuición, la suerte, el tiempo, el universo, la conciencia, la vida.
El misticismo ha cruzado nuestra historia desde las épocas primigenias, y ha evolucionado dando forma a muchas corrientes filosóficas , místicas y religiosas, que se han disputado la hegemonía de la fe a lo largo de la historia; pero
yo me siento fuera de cualquiera de ellas. Ninguna me entrega todas las respuestas. Tal vez porque ninguna me responde y me protege al mismo tiempo.
Quizás la conciencia de que estamos solos en el mundo, y que con esfuerzo nos relacionamos entre nosotros, me ha vuelto tan escéptico.
O quizás es parte de un desarrollo mas complejo que aun no alcanzo, porque no estoy preparado.
No lo se, pero lo místico me persigue.
Talvez me alcance algún día.