imagen por MagritteSiento que todo me da vueltas, y la cabeza me duele como si el cerebro me hubiera crecido al doble de su tamaño y en el proceso lo hubieran batido como una coctelera.
Aun estoy en el baño, y se ve por la ventana una luz que gira y mancha los muros de mármol travertino aquí en el interior, una vez mas de rojo intenso.
Hay mucha gente que entra y sale, la chica de las rosas ya no esta, pero la Toti esta a mi lado con una toalla con hielo. Su tono de voz es dulce y preocupado, me mira y me acerca el hielo a la nuca, y dice – parece que te golpeaste con algo duro mi amor, o fue que te golpearon?, como te sentís?– Fatal respondo, y al hacerlo la cabeza me palpita como un enorme zapallo de halloween en expansión. Entonces agrega – La policía quiere hablar contigo – Hace una pausa y continua – Quieren saber que hacías en el baño con esa mina que se corto las venas, y te juro que en buena yo también, me cachai? Que onda compadre?–
Yo le digo – te juro que no se mi amor, creo que me fui en vola’, había como un aroma en el aire y ella era cachai, entonces la seguí pa’ cachar, y ahí estaba ella, con las muñecas rotas de donde le salía algo como rosas que manchaban su vestido… Era increíble, yo no entendía na’, y ella como que me quería decir algo que no podía entender, y luego nada, vino el golpe y todo a negro, así que no se si se corto las venas o se las cortaron, porque no pude entenderle nada de lo que me decía.
Es que parece que era Checa, o algo así. – dice la Toti –
Yo llame al papá y va a mandar al abogado, por lo de los pacos cachai, es pa’ ayudar… – hace un largo silencio y se le llenan los ojos de lagrimas – No sabia que pensar, te juro, la mina y tu en el baño, la media vola en que estábamos, y ahora los pacos. – hace una pequeña pausa y continua – la tremenda cagaita que hay afuera, ni te imaginai, estaba muerta de miedo mi amor…
Después de algunos minutos que a mi me parecieron eternos, los pacos entraron y me preguntan de todo, yo contesto como en automático, hasta que llega Maximiliano Riofrío, el abogado del papa de la Toti y tomo las riendas del asunto.
El nos lleva en su auto al depto, y nos deja adentro. Se acerca a la Toti y le dice algo en voz baja, la Toti se lleva una mano a la boca como asustada y me mira de reojo.
Maximiliano se va, yo me acuesto y la Toti me trae un analgésico fuerte que hay en el baño, de verdad que lo necesito.
A la mañana siguiente la Toti me despierta y me dice que debo ir a hacer una declaración, que Maximiliano va a estar esperándome en el 18º juzgado en el centro a las 9.30 de la mañana. Casi no me habla, esta como en un trance, se mueve de un lado a otro haciendo cosas, hasta que viene a despedirse – no te atrases ok?, nos vemos a la noche, pero llámame porfa, pa’ contarme que onda ya?…. ya beso, chau. – Toma la cartera y se va.–
La jueza, es una señora regordeta y mal vestida, de modales toscos, cincuentona. Una vieja fea en verdad. Su peinado de peluquería barata y su traje de multitienda la retratan bastante bien. Teñida de rubio ceniza, y con algunas joyas que jamás se verán elegantes, le habla a Maximiliano como si yo no existiera. Finalmente se dirige a mi y me pregunta – de donde conocía a la occisa señor Alemparte?– Occisa? repregunto yo. – Pero si no tenia ni idea que había muerto, digo mirando a Maximiliano con cara de terror. Si tan solo la quería ver porque tenia un extraño perfume!
Se encontraron sus huellas en la navaja que se uso para hacer los cortes que llevaron a la señorita Rochenko a la muerte, – sentencia la jueza –
Es que yo estuve inconsciente no se cuanto rato – digo – me golpearon en la cabeza así que pudieron poner mis huellas en cualquier cosa, – y agrego – y además estaba medio borracho, – guardándome para mi lo del LSD –
Bueno – dice la Jueza – Vamos a fijar la fianza de en 2 millones de pesos para quedar en libertad mientras se realizan las pericias del caso, y citare a un juicio dentro de 60 días, para entonces la embajada de Checo Eslovaquia tendrá claro cual va a ser su posición en este asunto. Ud señor Alemparte, no podrá salir del país y su abogado tendrá toda la información del sumario a su disposición.
Al salir llamo a la Toti y le cuento de manera resumida toda la maldita historia, y ella me contesta que algo se temía, después del comentario de Maximiliano la noche anterior.
Yo no comprendo nada, la cabeza me retumba, la música de la fiesta aun esta en mis oídos, la Toti esta mas rara que gallina con orejas, y yo me veo involucrado en un crimen de una mina Checoslovaca, que veía por primera ves en mi vida en esa fiesta.
Algo no huele bien en Dinamarca – me digo para mis adentros –