lunes, noviembre 21, 2005

La puta de blanco


(Para la Red fantasmal)

El sábado en la noche debía estar como a las nueve, en la casa de Daniela, mi novia.
Era el cumpleaños de su hermano Miguel, cumplía 17 años, terminaba el colegio y su novia le daría la pasada esa noche. Lo que Miguel no sabia era que le teníamos preparada una sorpresa.
A eso de las ocho de la tarde, lo pasaría a buscar Claudia su novia. Y así lo hizo, toco el timbre, Miguel salio y caminaron lentamente hacia el auto de Claudia, estacionado a algunos metros de la puerta. Al llegar al lado del auto, a Claudia se le cayeron las llaves, las que fueron a quedar debajo del coche, en una posición incomoda para ella -…Miguel- dijo Claudia, - No las alcanzo…Miguel dio la vuelta, murmurando…-torrrpe,…si ya voy mi amor…
Y cuando Miguel se agachaba a recogerlas, de la nada, aparecieron cuatro tipos con la cara cubierta con pantys negras, que los encañonaron, mientras uno de ellos agarraba a Claudia y la tiraba con fuerza hacia un lado.
Hubo gritos, forcejeos y golpes, pero finalmente todo acabo con Miguel amarrado y con la cabeza cubierta por una frazada, todos arriba del auto de Claudia, con rumbo desconocido.
Miguel gritaba e insultaba adentro de su frazada, pero sin resultados, así que lo empujaron con fuerza contra el piso. El auto seguía sin rumbo conocido, dando vueltas y vueltas, frenando y acelerando, hasta que finalmente, después de largo rato, llegaron a un lugar donde bajaron a Miguel a empujones, metiéndolo a una casa, con mucho nerviosismo.
Miguel escuchaba a su novia Claudia gritar y gimotear en alguna parte del mismo recinto. Estaba asustado, de verdad asustado, porque no podia imaginar las razones para un secuestro. El, un tipo sin dinero, ni familia que lo tuviera, y Claudia, por las mismas, nada servia para aclarar sus dudas.
Entonces, alguien viene a pegarle unas patadas para que se calle y todo queda en silencio.
Un largo rato después Miguel percibió que se prendía la luz, y que entraban varias personas al recinto, pero escuchaba solo murmullos, después se apaga la luz y silencio… solo un largo y oscuro silencio.
Alguien se acerca y comienza a desatarlo, y le murmura al oído –No te movay o te cago, conche´tu madre-
Se escucha un ruido como de algo que se arrastra, y se prende la luz.
-Heeeee!!!!!-
Cumple años Feelizzz!!!! Te deseamos a tiiii, ……..
Veinte personas, todos amigos se abalanzan cantando, mientras
Miguel nos mira a todos y comienza a repartir golpes a diestra y siniestra, -Maricones!!!- gritaba, -no se las voy a perdonar,…. mientras todos lo rodeamos y le pegamos en la cabeza -camoteraaaa!!! heeeeee!!!-
Risas y música…
Esa noche bailamos como locos hasta la madrugada.
La vieja casona de tres pisos de la calle Maipú, se agito como solía hacerlo muchos años atrás, cuando el barrio era otro.
No recuerdo que hora era cuando nos fuimos a acostar. Lo que si recuerdo es que a mi me mandaron al tercer piso, al ático. Una piecita chica con el techo inclinado, y una ventana chica también, pero con los postigos claveteados por dentro, no se porque razón.
Había una cama chica, sin sabanas: pero a mi no me importo porque estaba con Daniela, abrazados, pegados uno al otro, sintiendo que la noche nos tiraba en direcciones opuestas, y las voces de su mama también.
Nos dimos besos largos y refregados hasta que se abrió la puerta del cuarto. Miguel le dijo a Daniela – Mi vieja esta verde comadre, así que mejor bajai de una –
La puerta se cierra y yo quede unos instantes disfrutando el sabor de su boca, y sintiendo su olor aun pegado en mis manos. Ese perfume maravilloso del amor urgente.
Me dormí como una roca, y no recuerdo nada hasta que no se cuanto tiempo después escucho un fuerte ruido en la escalera, me levanto con la caña viva, y sintiendo que la cabeza me iba a estallar. Todo mal.
Afirmándome en las murallas, comienzo a moverme hacia la puerta, es una casa que no conozco, la cabeza me palpita, -bum, bum, bum!!!- odiando que nadie excepto yo haya escuchado semejante ruido sin siquiera venir a prender una luz, luz que por lo demás no encuentro por mas que doy manotazos en todas direcciones.
Finalmente encuentro la manilla de la puerta, y salgo al pequeño pasillo.
Lo hago a tientas, porque esta todo oscuro y frió.
Me apoyo en un muro, y lo siento raro, como pegote, que se pega a la piel.
El aire tiene un olor a almendras húmedas, acre y amargo.
Abajo, al final de la escalera, que no veo, escucho un quejido como de dolor, es un quejido apagado, ronco.
Yo en general no soy supersticioso, no creo ni en dios ni menos en el diablo, por lo que la oscuridad no es tema, Lo que me preocupa es no conocer la casa, y no quiero dar un paso en falso y terminar al final de la escalera, quejándome como la persona que esta ahí ahora.
Comienzo a bajar la escalera paso a paso, todo esta en silencio, al pisar, siento cosas raras en los pies, no puedo precisar que, pero parecen flores, es como si un florero hubiera caído junto con la desafortunada persona que se queja allá abajo. Yo me afirmo de la baranda con todas mis fuerzas y continuo descendiendo. Siento la boca seca. Llego al descanso, desde donde se divisa una penumbra en la parte baja de la escala. Todo cruje a cada paso, y creo que estoy comenzando a sudar frió.
Avanzo muy lento por lo negro que esta todo, siento como si me fueran a empujar, no es una mano, pero ejerce una cierta fuerza sobre mi. Esto me paraliza, porque no vea a nadie, no siento el otro cuerpo, instintivamente me vuelvo y manote la oscuridad para encontrar al posible bromista, pero no consigo tocar nada, solo esa fría presencia detrás de mi, como si alguien respirara en mi nuca, como si hubieran abierto una ventana al invierno a mis espaldas, generando un vació irracional.
Creo que me estoy sugestionando. Ya no me queda ni rastro de la borrachera.
Mis manos comienzan a resbalar sobre el balaustro, respiro agitado, y ya casi llego al segundo piso. Como un ciego extiendo mis manos por delante, tanteando el vació.
Cuando creo que baje el ultimo peldaño, mi pie, de pronto da con algo como una tela, y comienzo a resbalar, pierdo el equilibrio, y me veo impulsado hacia adelante. Mi pie derecho choca contra algo blando, y me voy de bruces contra el vació negro, mi cabeza se azota contra un mueble que no puedo ver, mientras mis manos se afirman de un cuerpo de mujer que yace sobre el piso.
Escucho voces que se acercan, y veo que se prende una luz.
Lo que alcanzo a ver desde mi incomoda posición es una chica joven vestida de novia que esta tendida a mi lado.
Escucho las voces de la familia que viene.
Se prende una luz en el primer piso, yo me giro para ver quien viene, y veo aparecer a Miguel que sube corriendo la escalera, gritando –que paso weon..!!!- yo le digo, medio knock out - me caí, wueon, me saque la cresta, aquí hay alguien que ….-
En eso se prende la luz del segundo piso, y entran mas personas de la familia.
Yo quiero explicarles que paso, y quiero saber quien es la chica vestida de novia que esta en el piso, pero al indicar en esa dirección, sobre el piso solo hay una mesita de arrimo tirada, y algunas flores blancas marchitas en el suelo.
Yo siento que el mundo me da vueltas, me siento desvanecer, los sonidos comienzan a alejarse, hay un pito en mis oídos. Una voz de mujer adulta esta diciendo – Por Dios! Virgen Santísima, a este niñito se lo quería llevar la Puta de Blanco!!!!.. Jesús Maria y José!!!, Hay que llamar al cura, Ampáranos Madre de Dios…
La voz se va perdiendo, mientras todo se esta volviendo negro en mi mente.
A mi lado no hay nadie.
Y ahí quedo yo, tendido en el piso entablado de esa vieja casona del barrio Maipú, rodeado de toda la familia, desmayándome de terror.

lunes, noviembre 14, 2005

Language is a virus


En algún momento de mi vida pensé que las palabras provenían de la fuerza vital de la inteligencia, pero esa explicación no conseguía satisfacerme del todo, porque tenia la impresión de que en el intento algo se perdía.
No conseguía entender porque al hablar con otra persona, las palabras venían a mi boca como un vendaval, o que cuando me dirigía a un publico, mi boca se llenaba de sonidos que las personas escuchaban con atención, como si algunas construcciones verbales fueran como polos magnéticos que movían todos los oídos en dirección a la boca que expulsaba el sonido verbalizado.
Cuando las palabras se articulan, adquieren cierta propiedad asociativa. Se entrelazan, se amarran, se repelen, se camuflan, conformando una suerte de frentes de guerra para la significación. Con una buena dosis de conciencia celular en la poesía, y/o sentido corporativo para los grandes discursos.
El flujo contingente del estreptococo lexical, contamina y multiplica las posibilidades de desarrollo intra-hospitalario de las ideas. Atendiendo el mismo principio de circulación de contagio/cura de las redes de salud. De este modo, las palabras son atendidas por los diversos especialistas, quienes analizan y diagnostican las patologías que el uso reiterado de cierta clase de terminología va produciendo en los cuerpos huéspedes.
Una palabra bien anidada en el lugar correcto de la conciencia, es capaz de producir catarsis de sentido al interior de los aparatos de significación de los seres humanos.
Generan obsesiones patológicas o creativas, según la disposición del receptor o el huésped
El lenguaje se comporta como un virus. Se contagia, en conversaciones interminables, o breves, sufre periodos de cultivo e incubación, permanece latente, y se expone casi siempre a oídos dispuestos con consecuencias epidémicas. Y, de echo genera inmunidades, mutando permanentemente para combatir la antibiótica esclerosis que se produce en el lenguaje inerte.
Este virus recorre todo nuestro cuerpo, hasta que lo conoce bien, cada centímetro de su piel, y de las interioridades, y además, habita nuestra mente conociendo todo cuanto ocurre allí en los recónditos pasajes y laberintos de nuestros propensos y contagiábles pensamientos.
Los síntomas son algunas veces suaves estados febriles, en que las palabras manan ensoñadas e inocentes, y otras, en verdaderos espasmos vomitivos, de pasión incontenible. Agresivos a veces, iracundos, desesperados otras tantas, o roncas de pasión en alguna de ellas.
Este virus descifra, traba y destraba recuerdos, confunde y aclara ideas, en la medida de la permeabilidad del afectado.
Al oído prestado, inocente o dispuesto, se le abalanza malintencionado, llenándolo de murmullos seductores, en verdaderas cascadas semiológicas, que se dirigen directo a los órganos inermes del escucha, su corazón, sus tripas y su sexo.
Al bandido, veneno. Al clérigo, pecados. Al niño, lo nuevo. Y así, ad eternum.
“Language is a virus” decía Laurie Anderson, y al parecer con toda la razón de su lado.

viernes, noviembre 04, 2005

Bastante | Tema


Cuando hace 10 o 12 años atrás apareció un fenómeno deportivo y mediático llamado Marcelo Chino Ríos, la prensa nacional se deshizo en elogios a su buen tenis, y le dio como caja a su precario vocabulario.
Aparecieron las mofas con el “no estoy ni ahí” , hoy jugué “bastante” bien, el jugo “bastante” mal , esto o aquello ha sido “bastante” etc. No redundare mas, porque creo que ha quedado “bastante” claro.
Debo aclarar que yo admiro profundamente al Chino, como tenista. Le agradezco los buenos momentos que nos hizo pasar a todos los Chilenos con su innumerables triunfos, de modo que el aparece aquí, solo de manera referencial.
Pero mi punto no es que el Chino, que era como la gran mayoría de nuestros deportistas, un atleta sobresaliente, y un mal estudiante, no haya tenido un vocabulario de Phd, sino que los periodistas deportivos, y los faranduleros, todos ellos egresados de sendas universidades, hayan incorporado este vocablo de manera irreflexiva y espasmódica. Ademas con el tiempo, el contagio o el afán por usar el termino de moda, termino por permear a todos los periodistas que tienen un espacio en la pantalla chica. Basta poner atención para comprobar que esto es así, en cualquier canal de la televisión abierta que veas.
Con seguridad se podrían usar sinónimos como: mas, mucho, harto, montones, re, una buena cantidad, etc. Y el comentario se entendería igual, y seria mas variado
Últimamente, y con seguridad por la cercanía con las elecciones, los candidatos y voceros de partidos, comenzaron a poner algunos “temas” importantes sobre la mesa para su discusión y análisis. Y cual no seria la sorpresa, cuando al correr de algunos pocos meses, además de la delincuencia (inflada hasta el hartazgo por los medios) que es un problema real, que existe en este y en todos los países del orbe, se sumaron de manera natural, la distribución del ingreso, la educación y la salud. Hasta aquí, todo muy normal; pero en la pantalla los “temas” se multiplicaron hasta el infinito, y en este momento se puede afirmar sin temor a equivocarse, que todos los asuntos tratados y/o mostrados por los medios se transformaron en “tema”.
Recordé, porque soy mayor, aquel maravilloso programa infantil que se llamaba Plaza Sésamo, porque cada capitulo era auspiciado por una palabra, para que los niños pudieran incorporarla a su vocabulario. La diferencia es que ningún hábil periodista anuncia antes de comenzar su despacho o entrevista, que ese espacio esta auspiciado por las palabras “tema” y “bastante”.
De este mal modo, estamos obligados a sufrir con la falta de vocabulario de los redactores, o entrevistadores de nuestra muy querida Tv.
Yo quisiera un poquito mas de respeto por el televidente, que no tiene responsabilidad alguna respecto a las carencias de lenguaje de sus “rostros” televisivos.
Cabe recordar aquel cuento que dice: hubo un accidente en la esquina, y uno de los involucrados quedo muy mal, tanto así que tuvieron que extirparle el cerebro, pero al final quedo bastante bien, y ahora trabaja como animador de televisión.
Es como para meditar el tema verdad? Es bastante preocupante.

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