La puta de blanco

(Para la Red fantasmal)
El sábado en la noche debía estar como a las nueve, en la casa de Daniela, mi novia.
Era el cumpleaños de su hermano Miguel, cumplía 17 años, terminaba el colegio y su novia le daría la pasada esa noche. Lo que Miguel no sabia era que le teníamos preparada una sorpresa.
A eso de las ocho de la tarde, lo pasaría a buscar Claudia su novia. Y así lo hizo, toco el timbre, Miguel salio y caminaron lentamente hacia el auto de Claudia, estacionado a algunos metros de la puerta. Al llegar al lado del auto, a Claudia se le cayeron las llaves, las que fueron a quedar debajo del coche, en una posición incomoda para ella -…Miguel- dijo Claudia, - No las alcanzo…Miguel dio la vuelta, murmurando…-torrrpe,…si ya voy mi amor…
Y cuando Miguel se agachaba a recogerlas, de la nada, aparecieron cuatro tipos con la cara cubierta con pantys negras, que los encañonaron, mientras uno de ellos agarraba a Claudia y la tiraba con fuerza hacia un lado.
Hubo gritos, forcejeos y golpes, pero finalmente todo acabo con Miguel amarrado y con la cabeza cubierta por una frazada, todos arriba del auto de Claudia, con rumbo desconocido.
Miguel gritaba e insultaba adentro de su frazada, pero sin resultados, así que lo empujaron con fuerza contra el piso. El auto seguía sin rumbo conocido, dando vueltas y vueltas, frenando y acelerando, hasta que finalmente, después de largo rato, llegaron a un lugar donde bajaron a Miguel a empujones, metiéndolo a una casa, con mucho nerviosismo.
Miguel escuchaba a su novia Claudia gritar y gimotear en alguna parte del mismo recinto. Estaba asustado, de verdad asustado, porque no podia imaginar las razones para un secuestro. El, un tipo sin dinero, ni familia que lo tuviera, y Claudia, por las mismas, nada servia para aclarar sus dudas.
Entonces, alguien viene a pegarle unas patadas para que se calle y todo queda en silencio.
Un largo rato después Miguel percibió que se prendía la luz, y que entraban varias personas al recinto, pero escuchaba solo murmullos, después se apaga la luz y silencio… solo un largo y oscuro silencio.
Alguien se acerca y comienza a desatarlo, y le murmura al oído –No te movay o te cago, conche´tu madre-
Se escucha un ruido como de algo que se arrastra, y se prende la luz.
-Heeeee!!!!!-
Cumple años Feelizzz!!!! Te deseamos a tiiii, ……..
Veinte personas, todos amigos se abalanzan cantando, mientras
Miguel nos mira a todos y comienza a repartir golpes a diestra y siniestra, -Maricones!!!- gritaba, -no se las voy a perdonar,…. mientras todos lo rodeamos y le pegamos en la cabeza -camoteraaaa!!! heeeeee!!!-
Risas y música…
Esa noche bailamos como locos hasta la madrugada.
La vieja casona de tres pisos de la calle Maipú, se agito como solía hacerlo muchos años atrás, cuando el barrio era otro.
No recuerdo que hora era cuando nos fuimos a acostar. Lo que si recuerdo es que a mi me mandaron al tercer piso, al ático. Una piecita chica con el techo inclinado, y una ventana chica también, pero con los postigos claveteados por dentro, no se porque razón.
Había una cama chica, sin sabanas: pero a mi no me importo porque estaba con Daniela, abrazados, pegados uno al otro, sintiendo que la noche nos tiraba en direcciones opuestas, y las voces de su mama también.
Nos dimos besos largos y refregados hasta que se abrió la puerta del cuarto. Miguel le dijo a Daniela – Mi vieja esta verde comadre, así que mejor bajai de una –
La puerta se cierra y yo quede unos instantes disfrutando el sabor de su boca, y sintiendo su olor aun pegado en mis manos. Ese perfume maravilloso del amor urgente.
Me dormí como una roca, y no recuerdo nada hasta que no se cuanto tiempo después escucho un fuerte ruido en la escalera, me levanto con la caña viva, y sintiendo que la cabeza me iba a estallar. Todo mal.
Afirmándome en las murallas, comienzo a moverme hacia la puerta, es una casa que no conozco, la cabeza me palpita, -bum, bum, bum!!!- odiando que nadie excepto yo haya escuchado semejante ruido sin siquiera venir a prender una luz, luz que por lo demás no encuentro por mas que doy manotazos en todas direcciones.
Finalmente encuentro la manilla de la puerta, y salgo al pequeño pasillo.
Lo hago a tientas, porque esta todo oscuro y frió.
Me apoyo en un muro, y lo siento raro, como pegote, que se pega a la piel.
El aire tiene un olor a almendras húmedas, acre y amargo.
Abajo, al final de la escalera, que no veo, escucho un quejido como de dolor, es un quejido apagado, ronco.
Yo en general no soy supersticioso, no creo ni en dios ni menos en el diablo, por lo que la oscuridad no es tema, Lo que me preocupa es no conocer la casa, y no quiero dar un paso en falso y terminar al final de la escalera, quejándome como la persona que esta ahí ahora.
Comienzo a bajar la escalera paso a paso, todo esta en silencio, al pisar, siento cosas raras en los pies, no puedo precisar que, pero parecen flores, es como si un florero hubiera caído junto con la desafortunada persona que se queja allá abajo. Yo me afirmo de la baranda con todas mis fuerzas y continuo descendiendo. Siento la boca seca. Llego al descanso, desde donde se divisa una penumbra en la parte baja de la escala. Todo cruje a cada paso, y creo que estoy comenzando a sudar frió.
Avanzo muy lento por lo negro que esta todo, siento como si me fueran a empujar, no es una mano, pero ejerce una cierta fuerza sobre mi. Esto me paraliza, porque no vea a nadie, no siento el otro cuerpo, instintivamente me vuelvo y manote la oscuridad para encontrar al posible bromista, pero no consigo tocar nada, solo esa fría presencia detrás de mi, como si alguien respirara en mi nuca, como si hubieran abierto una ventana al invierno a mis espaldas, generando un vació irracional.
Creo que me estoy sugestionando. Ya no me queda ni rastro de la borrachera.
Mis manos comienzan a resbalar sobre el balaustro, respiro agitado, y ya casi llego al segundo piso. Como un ciego extiendo mis manos por delante, tanteando el vació.
Cuando creo que baje el ultimo peldaño, mi pie, de pronto da con algo como una tela, y comienzo a resbalar, pierdo el equilibrio, y me veo impulsado hacia adelante. Mi pie derecho choca contra algo blando, y me voy de bruces contra el vació negro, mi cabeza se azota contra un mueble que no puedo ver, mientras mis manos se afirman de un cuerpo de mujer que yace sobre el piso.
Escucho voces que se acercan, y veo que se prende una luz.
Lo que alcanzo a ver desde mi incomoda posición es una chica joven vestida de novia que esta tendida a mi lado.
Escucho las voces de la familia que viene.
Se prende una luz en el primer piso, yo me giro para ver quien viene, y veo aparecer a Miguel que sube corriendo la escalera, gritando –que paso weon..!!!- yo le digo, medio knock out - me caí, wueon, me saque la cresta, aquí hay alguien que ….-
En eso se prende la luz del segundo piso, y entran mas personas de la familia.
Yo quiero explicarles que paso, y quiero saber quien es la chica vestida de novia que esta en el piso, pero al indicar en esa dirección, sobre el piso solo hay una mesita de arrimo tirada, y algunas flores blancas marchitas en el suelo.
Yo siento que el mundo me da vueltas, me siento desvanecer, los sonidos comienzan a alejarse, hay un pito en mis oídos. Una voz de mujer adulta esta diciendo – Por Dios! Virgen Santísima, a este niñito se lo quería llevar la Puta de Blanco!!!!.. Jesús Maria y José!!!, Hay que llamar al cura, Ampáranos Madre de Dios…
La voz se va perdiendo, mientras todo se esta volviendo negro en mi mente.
A mi lado no hay nadie.
Y ahí quedo yo, tendido en el piso entablado de esa vieja casona del barrio Maipú, rodeado de toda la familia, desmayándome de terror.











