Nuevas notas sobre los espejos

Me miro a los ojos con detenimiento, con obsesión y allí esta ese que me devuelve la mirada y que jamás seré yo.
En un intento desesperado, quiero establecer contacto con mi ser interno a través del reflejo, pero del otro lado viene una imagen feroz que solo acepta la mimesis como forma de dialogo, una imagen que no es capas de articular palabras, que no tiene iniciativa alguna, ni independencia, una imagen que no razona conmigo respecto de nada. Pero aun así la amo, quiero verla, como si esa imagen fuera otro mi mismo que me quiere complacer de formas misteriosas y acogedoras y a la vez predecibles y viciosas.
Porque el espejo refleja nuestros cuerpos, y es en el cuerpo donde flaqueamos. Es con el cuerpo que cometemos actos heroicos e infames.
Desde el cuerpo y frente al espejo somos inevitablemente nosotros, es la materia de nuestra realidad, que de tanto verla se parece a nuestros pensamientos
El cuerpo mío:
Mi cuerpo mío que ha sido mi doble y mi testigo, que me flagela, o que me endulza los días, que me duerme. Desde mi cuerpo: de mi boca y hasta mi pecho, no alcanzan las palabras. Me he mirado mil veces rodeando tus secretos, enfrentado de noche a los insondables miedos del espejo.
En principio somos incompatibles; yo soy una persona en todas las dimensiones conocidas, en las dimensiones espacio temporales y sicológicas; y el reflejo es tan solo un remedo de mi apariencia en dos dimensiones. Entonces con quien establezco el verdadero dialogo? Al parecer es con el espejo, ese objeto que no le debe su existencia a la sicología ni a la albañilería, sino a la física.
El espejo es en algún sentido esa realidad desnuda por la que Roger Penrose clama cuando dice ¿y la realidad desnuda, eso que percibimos sin nombre antes de que lo cubramos de símbolos?
El espejo es uno, y otro después de los símbolos con que lo cubrimos tratando de entendernos a nosotros mismos. Es por eso que, cuando lo llamamos al campo del Arte a cumplir una misión, el espejo adquiere una distancia difícilmente asible, o sostenible en el tiempo de la descodificación, y del dialogo.
Pero el espejo es engañoso porque reproduce la ilusión de espacio con tal eficiencia que los símbolos no alcanzan a cubrirlo por completo, dejando siempre a la vista un espacio incierto.
Carentes de herramientas definitivas para su descodificación, nos conformamos con denominar o demarcar las áreas de misterio, como aquellas sobre las cuales aplicaremos nuestros esfuerzos venideros.
Es este el escenario que nos proponen los espejos como espacios de trabajo cuando los ponemos en un contexto de Arte. Queremos ir sobre sus zonas despobladas, y plantar allí nuestras banderas de reivindicación. Haremos la militancia sobre los espacios marginales del espejo. Queremos dejar ahí, a lo menos una huella desnuda de nuestro paso frente a los espejos.
Etiquetas: re pensar










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